miércoles, 12 de agosto de 2015

Han sido muchos meses de olvido, 
y, descuidado yo,
casi olvido por completo los nervios,
las ganas de acercarme cuando no me ve,
y… 
Abrazarle por la espalda...
Tirarle agua cuando se despista…
Los nervios de no conocer casi ninguna de las canciones que me enseña.
Los esfuerzos por hacerle reír.
No sé qué estoy haciendo, 
porque esto, realmente, es de locos…
Pero creo merecerle, ahora, que es de noche.
Me falta el valor que le sobra a mis noches
para decirle que esta noche me merezco a alguien así en mi vida.
Puede que alguna noche sí te quedes, quién sabe, si juego mis cartas bien.
Esto es una locura…
Con gente como tú es muy fácil olvidarse de lo preciso y recordar lo bueno.
Gracias por devolver mis nervios a donde pertenecían.
Y gracias por escucharme.
-“¿Te vas a rendir ya?”
+¡No, esto acaba de empezar! 

domingo, 9 de agosto de 2015

Hay muchas noches. Unas son malas, otras también, y otras son solo noches en las que ni fú, ni fá. Si estoy escribiendo esto es porque esta es una de las malas noches en las que me apetece contar que estoy mal. Nunca he escrito por dar pena, así que si tu impresión es esa, no sigas leyendo, o lee la primera entrada de mi blog.
No estoy bien.
Lo sé.
Y creo que sé lo que me pasa, pero no estoy seguro.
Hoy me han dicho que soy una persona cíclica y creo que es la definición más precisa de mi ser.
Estoy teniendo los mismos problemas que en primero de bachillerato. Y que en segundo...
Problemas de los cuales soy consciente y de los que, por favor, si tengo esta conversación contigo, me gustaría evitar mencionar…
Sé que son problemas, pero hay más, no solo los que ves desde fuera.
Mi cabeza está hecha un lío.
Mi cuerpo está hecho un lío…
Solo escucho gritos y todo va a una velocidad que mi ánimo no puede seguir.
Y me sorprendo tartamudeando, teniendo lapsus al hablar, no siendo capaz de mirarte a los ojos por si descubres lo que escondo en mi interior.
Como dice la expresión: “I need to get my shit together”.
Y ahora que llevo la mitad de una entrada normal, y ahora que Chabela Vargas se muere de frío, ahora, me doy cuenta de que no voy a decir más que “estoy mal”.
No estoy pidiendo ayuda.
Ya tuve ayuda 8 o 9 meses.
I need, I – need, to get my shit together.
Lo voy a hacer solo.
Se acabó lo de asustar a gente que me quiere cada vez que se me acumule la mierda.
Lo voy a hacer solo.
Solo.

domingo, 5 de julio de 2015

Cuando se extingue tu llama reavivas el fuego,
soplas en la herida y saltan chispas.
Hoy vienes, mañana te irás…
Vienes a registrarme el corazón,
a abrirme el pecho a ver qué encuentras.
Te diría lo que puedes encontrar al abrirme en canal, 
pero no te sorprendería, es lo mismo que dejaste al marchar:
un corazón roto y el rescoldo de tus abrazos que me mantuvieron caliente en las noches en las que el frío se acercaba a saludar.
Ábreme y encuentra lo que estás buscando,
que este edificio sigue en pie esperando tus llamas.
Incéndiame que este julio es frío para mí desde que siete y siete no somos, ni suma dos.
Tira la cerilla, que la gasolina lleva corriendo por mis venas desde el primer momento en que agarré tu mano.
Y para cuando te marches procura no dejar rescoldos, 
apágame a pisotones como a una colilla. 
No dejes que me apague solo rodando de nuevo sobre ti…
En caso de emergencia: rompe mi corazón.

martes, 16 de junio de 2015

Segundo día consecutivo escribiendo una entrada... 
Estoy que me salgo.
Será que me supera el paso de los acontecimientos, que no estoy preparado para pasar antes de estos.
Estoy girando sobre mí mismo, 
buscando en mis espinas tus dolores.
Llenándome de los vacíos que me deja la gente al marchar.
Conociendo a más gente, repartiendo mi ser en pedacitos y quedándome sin ser, ni oír, ni dar, como dice Robe. 
¿Qué es un amigo? 
¿Quién es tu amigo?
Siento que mi pecho está lleno de humo.
No voy a reciclar amistades, no se me da tan bien olvidarme de la gente como se les da a ellos olvidarse de mí. 
Sigo creándome y repartiéndome a cualquiera que quiera escuchar mis penas con un cigarro.
Sigo sin creerme que me quiero.
Sigo sin poder quererme porque no tengo pedacitos de mí para mí.
Solo soy un cobarde. 
En lo más profundo de mi ser sé que seré y he sido un infeliz. 
No es depresión que quiera estar en la cama día sí y día también...
Es tristeza.
Tristeza de empezar a conocerme y disgustarme en futuros inciertos.
No debería escribir esto para un blog público... Pero quien siente y se calla crea úlceras, y yo ya sangro demasiado arrancándome pedacitos para que me puedas entender mejor.

domingo, 14 de junio de 2015

Hay muchas cosas que no termino de entender.
Si alguna vez fui el mejor en algo, aún no sé qué se siente al serlo. 
Si no lo he sentido, será que nunca he sido el mejor en nada. 
Hay muchas piezas que no encajan en este puzzle inestable.
Las piezas que he ido cambiando de lugar no encajan entre ellas ni conmigo.
Y la mesa se tambalea, y el puzzle se desmorona.
Recojo pieza a pieza lo que solía ser e intento reensamblarme sin éxito aparente.
Parece que no termino de entender que mis esquinas no tienen colores, que tus piezas dibujan otoños en mis lamentos.
Junto más piezas y vislumbro el lugar donde solíamos gritar, una noche estrellada y regazos confortables;
dos sonrisas y una baraja de cartas españolas: 
dos lágrimas,
diez euros, 
el vaho de un cristal y tú detrás,
rodeada de flores. 
Sigo construyendo el puzzle, más imágenes. 
Una consulta, 
dos lágrimas, 
algo en el corazón de mi madre. 
Una playa, 
sangre en los ojos, 
preocupaciones superficiales, 
dos lágrimas, 
una pieza. 
Un caramelo en tus manos, 
no te lo puse yo. 
Una camisa,
una corbata
y un avión. 
Otra playa, 
un beso, 
siete lágrimas. 
Me falta el aire, 
salgo corriendo
y viene detrás, 
me acurruco en la esquina, 
al lado de la manguera de incendios. 
Lloro, 
gimo, 
dos lágrimas, 
frío, 
me falta el aire, 
corro... 
Mi madre, 
la terraza, 
un cigarro. 
"Siempre habrá gente que no te acepte por como eres, no dejes que el abuelo te vea así"... 
Dos lágrimas. 
Me ahogo. 
Dos lágrimas y un rio en mi interior que se seca. 
Si nunca sabré lo que es ser el mejor, dejaré que el puzzle caiga una y mil veces. 
Dos lágrimas... 
Gritas... 
El aire en mi espalda desnuda.
Siete y dos lágrimas, 
desaparezco.

domingo, 7 de junio de 2015

Recientemente se me dio la oportunidad de escribir el prólogo para el libro de una amiga. Por motivos más que aparentes si eres homosexual e intentas trabajar con un fanático religioso del Opus Dei, mi prólogo fue desechado. No por la calidad de este, sino por una discusión en la que se me sugirió que la homosexualidad tiene “cura”, o que si hubiese nacido en Irán o Marruecos, ya estaría en la cárcel o muerto. Ante esta conversación tan maravillosa tuve dos oportunidades: bajar las orejas y soportar que alguien que no me acepta tal y como soy me haga cumplir mi sueño, pisando para ello mis ideales y valores; o reclinar la propuesta de escribir el prólogo de mi amiga y posteriormente un libro para la editorial de este… Señor.
Supongo que mi decisión está más que clara. Os dejo aquí el prólogo que escribí para M.U.S.A, libro de poesía que ha conseguido en unos pocos días llegar al número uno de ventas de poesía en Amazon. Qué decir nada más que me alegro muchísimo por ti, María. Os dejo el link para comprar el libro online: http://www.amazon.es/M-U-S-Mar%C3%ADa-Helio-ebook/dp/B00YXHBSOS/ref=sr_1_4?ie=UTF8&qid=1433550675&sr=8-4&keywords=kuicast
Espero que os guste el libro y espero que os guste el prólogo que escribí para él. Disfruten.


“El amor es como el gas mostaza: lo sientes en todos los poros de tu piel, te deshace por dentro… Y justo antes de morir, consumido en ti mismo, ves una luz de esperanza que se apaga cuando te das cuenta de que el amor no vuelve.
Ingenuos nosotros, humanos, que revoloteamos alrededor de esa luz como polillas, asustados de acercarnos y aterrados de alejarnos de ella. Que nos acercamos para cegarnos de claridad, cuando es confusión, y al alejarnos en busca de una nueva luz, nos bañamos en la oscuridad nítida de la soledad. Lloramos las tristezas que un día fueron falsas alegrías, borramos los besos de nuestros labios, enjugamos nuestros recuerdos en mangas, calzamos nuestra mejor sonrisa… Nos ponemos frente a la puerta, dispuestos a enfrentarnos a otro día más, damos la vuelta y volvemos a llorar.
Ser quienes somos nos asusta y buscamos musas para regalarnos los defectos en sus perfecciones ficticias, para bañar nuestros sueños en sus profundos pozos de irrealidad. Buscamos ser quienes no somos, buscamos reafirmar nuestros defectos y exaltar las perfecciones de quienes creemos eternos, y efímeros vencen el paso del amor.
Nos encontramos ante una obra que actúa como metáfora de la vida amorosa. El personaje que relata la historia es una persona solitaria que vive sin vivir en ella. En su pequeña fortaleza de papeles y plumas, vive con la incertidumbre de desconocer si sus palabras dejarán huella, si alguien le recordará, si él se recordará. Solo por el azar recupera nuestro personaje la ilusión por escribir al encontrarse con quien él idealiza, su musa. Recobra su camino en la vida, vuelve a escribir, a respirar la inspiración de Apolo, hasta que encuentra a su musa en brazos de otro hombre.
Muchas gracias, María, por darme la oportunidad de entrar al mundo editorial, a mi parecer, por la puerta grande. Espero que sigamos trabajando juntos en nuevos proyectos,

Juan Antonio Álvarez Martínez”

martes, 21 de abril de 2015

"Están ahí los besos que me diste ayer, ya no te debo nada... Que te vaya bien".

“¿Por qué me quieres?”, te pregunté un día. Y otro. Y otro… Sin parar a pensar, egoísta de mí, que yo no te había preguntado en qué lado de la cama preferías dormir. Preferí cederte uno sin preguntar, y cuando yo pregunté, cediste tú al tiempo la respuesta. 
Y es que un “te quiero” temprano, aunque gratis, sale caro; un “te quiero”, de los de verdad, cuesta decirlo más que pagar por el precio de 100 fingidos.
Nunca le di más importancia de la que tenía,
preferí cegarme con esa carita que ponías cuando querías pelea,
con la nieve enredándose en tu pelo,
con los bostezos de cada mañana a tu lado,
con las líneas que dibujaban mis facciones ante tus “te quieros”.
Sé lo que me dijiste.
Sé que todo ha acabado,
que no puedo seguir llamando algo a lo que no es.
Es solo que cada vez que intento correr acabo cayéndome.
Que la prisa de quererte hace que esté perdiendo la carrera ahora,
y me creo experto en besos de portal,
cuando no quiero que la sombra me cobije.
Caprichos de entretiempo, mientras tomamos caminos diferentes cada vez que nos cruzamos.
Te voy a contar un secreto.
Desde que ya no estás, tengo miedo a las luces.

He decidido que no quiero más amores sin boceto… 
Que luego dibujo un amor a besos y se me emborronan los labios. 

“Mis manos echan de menos tus manos, mis manos echan de menos tu piel. Mis manos echan de menos tu pelo y tu cuello… Y mi dolor echa de menos que me seas infiel”.